(o por qué tu diseño web no puede hablar como un vendedor de cuchillos a las 3 a.m.)
Si ya has leído algún post mío, ya sabes lo que toca: verdad incómoda.
puedes tener un diseño web precioso, con tipografías finísimas, colores bien elegidos y fotos que parecen sacadas de una revista…
y aun así no vender absolutamente nada.
No porque tu web sea fea.
Sino porque dice cosas raras.
O peor: dice cosas correctas… como si fuera otra empresa.
El gran drama del diseño web: cuando el texto va por un lado y la empresa por otro
Esto pasa más de lo que debería.
La empresa es cercana → la web habla como un banco suizo
El negocio es creativo → la web parece escrita por un notario cansado
El trato es humano → la web suena a “líderes en soluciones integrales”
Resultado:
el visitante entra, lee dos frases y piensa (sin saber por qué):
“Aquí algo no me cuadra.”
Y se va.
No porque no le interese lo que vendes, sino porque no confía.
Spoiler: el problema no es solo el diseño web, son los textos
El diseño web atrae.
Los textos conectan.
Un buen diseño web sin buenos textos es como un escaparate precioso con un cartel que dice:
“OFRECEMOS SERVICIOS DE ALTA CALIDAD ADAPTADOS A LAS NECESIDADES DEL CLIENTE”
Gracias por nada.
Textos que venden ≠ textos de teletienda
Vender no es gritar.
Vender no es prometer “resultados garantizados en 7 días”.
Vender no es repetir 15 veces:
profesional
calidad
confianza
experiencia
Eso no vende.
Eso espanta.
La gente está harta de ver siempre lo mismo.
Los textos que venden de verdad:
explican
aclaran
ordenan
tranquilizan
Y sí, también persuaden,
pero sin parecer un anuncio de batidoras.
El tono: ese gran olvidado en muchos proyectos de diseño web
Aquí está una de las claves más importantes (y más ignoradas).
Tu web tiene tono.
Aunque no lo hayas pensado.
Aunque no lo hayas trabajado.
La pregunta es:
¿ese tono se parece a ti? pista: cuando hablas con un cliente, ¿qué tono utilizas?
Porque cuando el tono de los textos no encaja con la empresa, pasan dos cosas:
El cliente potencial no se siente identificado
La credibilidad se resiente
Y da igual lo bonito que sea el diseño web.
Si el mensaje no es coherente, el cerebro del usuario activa el modo desconfianza: «Aquí hay algo que no me cuadra»
Coherencia: lo que separa una web que vende de una que “está muy bien hecha”
La coherencia no es estética.
Es estratégica.
Lo que dices en redes
Lo que dices cuando hablas con un cliente
Lo que dice tu web
Todo debería sonar con la misma voz.
Si en persona explicas las cosas con claridad y cercanía, pero tu web habla como un folleto corporativo de 2003… algo falla.
Y ese fallo cuesta ventas.
¿Y el SEO qué? (tranqui, no vamos a matar el texto)
Aquí viene la parte importante:
SEO y buenos textos no se pelean.
De hecho, se llevan bastante bien si sabes lo que haces.
Un diseño web optimizado para SEO necesita textos claros, bien estructurados y pensados para personas reales.
No para robots con ansiedad por las keywords.
Usar términos como diseño web, web profesional o página web optimizada no significa escribir frases sin alma.
Significa integrarlos con naturalidad en un mensaje que tenga sentido.
Google quiere lo mismo que tu cliente:
claridad
utilidad
coherencia
Si tus textos ayudan, explican y responden dudas reales, el SEO llega después.
En resumen (sin teletienda, lo prometo)
El diseño web atrae, pero los textos convencen
Un tono incoherente genera desconfianza
Escribir “bonito” no es lo mismo que escribir bien
El SEO funciona mejor cuando el texto está pensado para personas
Y sobre todo:
si tu web no suena a ti, no va a vender por ti.
