El problema es no saber quién eres cuando escribes.
Hay una epidemia silenciosa en internet.
No hace ruido, pero se huele a kilómetros.
Webs llenas de textos sobrados, frases que parecen darte una colleja verbal y copys que suenan a:
“Si no me entiendes, no es mi problema.”
Y no.
El problema sí es tuyo. Y bastante.
Cuando el copy va de chulo… pero la marca no puede respaldarlo
Hay marcas que pueden permitirse un tono provocador, directo, afilado.
Muy pocas, por cierto.
El resto están disfrazadas.
Empresas cercanas, profesionales honestos, negocios pequeños o medianos…
que de repente en su web hablan como si estuvieran sentados en un trono mirando al lector por encima del hombro.
Resultado:
El texto intenta imponerse.
El lector se siente juzgado.
La confianza se va por el desagüe.
Y no porque el lector sea “demasiado sensible”, sino porque no hay coherencia.
El copy no es un disfraz (aunque algunos lo usen como tal)
El problema no es escribir con seguridad.
El problema es escribir desde un personaje que no eres.
Ese copy sobrado que:
ridiculiza al lector,
le dice lo mal que lo hace,
le deja claro que “si no compra, es porque no está preparado”…
solo funciona cuando hay autoridad real detrás.
Si no, suena a: “He visto que esto funciona y lo voy a copiar tal cual.”
Y ahí empieza el desastre.
Confundir personalidad con arrogancia es un clásico.
Tener personalidad no es:
hablar mal al lector,
usar frases pasivo-agresivas,
ni escribir como si estuvieras enfadado con internet entero.
Tener personalidad es:
saber a quién hablas,
saber cómo ayudas,
y saber qué tono te representa sin forzarlo.
Porque cuando fuerzas el tono, se nota.
Y cuando se nota, genera rechazo.
El lector no quiere que le humilles. Quiere que le entiendas.
Esto es importante, así que lo repito sin ironía:
👉 La gente no entra en tu web para que le mires por encima del hombro.
Entra porque tiene un problema y busca a alguien que le ayude.
Que lo entienda, que le dé claridad, y que le inspire confianza.
Si tu texto parece decir:
“Yo sé cosas, tú no. Espabila.”
El lector no espabila.
Se va.
El tono vende cuando está alineado con la empresa (no con la moda)
El mejor copy no es el más ruidoso.
Es el más coherente porque:
encaja con cómo hablas en persona,
coincide con cómo trabajas,
y no promete una personalidad que luego no existe.
Porque copiar estructuras está bien.
Copiar actitudes sin entenderlas es otra historia.
Y esa historia suele acabar con webs que no convierten, mensajes que generan rechazo, y negocios preguntándose ¿por qué si a otros estos textos les funcionan, a mi no?.
Spoiler final (con cariño)
No necesitas sonar más duro.
No necesitas sonar más listo.
No necesitas sonar como si fueras un sobrado de la vida.
Necesitas sonar a ti, pero bien.
Con intención.
Con estrategia.
Y con respeto por quien está leyendo.
Que bastante tiene ya con su vida como para entrar en tu web y que encima tú vengas de sobrado.
