Voy a empezar con una verdad incómoda:
si tu web tiene visitas pero no genera contactos, ventas o señales de vida… el problema no es el tráfico.
Y no, tampoco es “la gente”, ni “la crisis”, ni “Instagram ya no funciona”.
Es tu web.
O mejor dicho: cómo comunica tu web.
La buena noticia: no necesitas ser diseñador, marketer ni ingeniero de la NASA para detectar qué está fallando.
Solo necesitas mirar las cosas correctas (y dejar de tocar las que no).
Vamos al lío.
- ¿Se entiende qué haces en menos de 5 segundos?
Este es el filtro más cruel. Y el más honesto.
Entra en tu web como si no supieras nada de tu negocio y pregúntate:
¿Sé qué vendes?
¿Sé para quién es?
¿Sé qué problema solucionas?
Si la respuesta es “bueno… más o menos”, tenemos un problema.
Frases tipo:
“Soluciones integrales”
“Acompañamiento personalizado”
“Servicios a medida”
no explican nada.
Son comodines elegantes para no decir nada concreto.
👉 Si tu visitante tiene que pensar demasiado, se va.
Y no porque sea tonto.
Sino porque tiene prisa.
- ¿Tu web habla de ti… o de quien te visita?
Otro clásico.
Textos que empiezan con:
“Somos una empresa con más de 10 años de experiencia…”
“Nuestro equipo está formado por…”
“Nuestra misión es…”
No están mal.
Pero NO es primero que alguien necesita saber.
Quien entra en tu web piensa:
“¿Esto es para mí? ¿Me va a ayudar?”
Si tu web no responde rápido a esa pregunta, no convierte.
Regla simple:
Menos ego.
Más empatía.
Más problemas reales.
Menos postureo corporativo.
- ¿Está claro qué tiene que hacer la persona?
Esto parece obvio. Spoiler: no lo es.
Muchas webs fallan por exceso de educación:
“Si lo deseas…”
“Puedes contactarnos si te apetece…”
“Estamos disponibles para cualquier consulta…”
No.
👉 Tu web tiene que guiar, no esperar educadamente a que alguien adivine el siguiente paso.
Cada página debería responder a esto:
¿Qué hago ahora?
¿Escribo?
¿Compro?
¿Pido presupuesto?
¿Me suscribo?
Si no hay una llamada a la acción clara, no hay conversión.
Hay paseo turístico.
- ¿Da confianza… o huele a “no sé yo”?
La confianza no se dice.
Se transmite.
Algunas señales de alerta:
Textos genéricos que podrían valer para cualquier negocio
Fotos de stock con gente sonriendo demasiado
Falta de cara, nombre o historia real
Promesas exageradas sin pruebas
No hace falta parecer una multinacional.
Hace falta parecer real.
👉 A veces, una frase honesta convierte más que diez sellos de “calidad premium”.
- ¿Tu web ayuda… o estorba?
Aquí entra el diseño, pero no como lo entiende Pinterest.
No hablo de colores bonitos.
Hablo de:
¿Se lee bien?
¿Está ordenada?
¿No abruma?
¿No obliga a hacer scroll eterno sin sentido?
Una web que convierte:
Respira
Prioriza
No grita todo a la vez
Si todo es importante, nada lo es.
En resumen (sin dramas)
Cuando una web no convierte, casi nunca es por una sola cosa.
Es por pequeñas fricciones acumuladas.
Y lo mejor:
👉 la mayoría se pueden detectar sin tocar código, sin plugins raros y sin rehacer la web entera.
Solo mirando con otros ojos.
Si necesitas ayuda, ya sabes… tienes justo debajo un formulario, rellénalo y hablamos.
