Tu web no vende (y no es por el diseño): los 7 errores de comunicación que la están saboteando
Y no, no necesitas “otra web nueva”. Necesitas que la que ya tienes empiece a hablar claro.
Si tu web recibe visitas pero no convierte, pasan dos cosas posibles:
- O la gente entra por error (spoiler: no suele ser el caso).
- O tu web no está diciendo lo que debería decir, ni cómo, ni a quién.
Y aquí viene la verdad incómoda:
👉 el problema casi nunca es el diseño.
Es la comunicación.
Porque una web puede ser preciosa, moderna, con fotos de fotógrafo profesional (de los que cuestan un riñón la sesión)
y aun así no vender absolutamente nada.
Hoy te cuento los 7 errores de comunicación más comunes que veo en webs que quieren vender más… y no lo consiguen.
Si tienes una web (o estás a punto de crearla), este post te interesa. Mucho.
1. Hablas de ti cuando deberías hablar de tu cliente
Empiezas tu web con textos como este:
“Somos una empresa con más de 10 años de experiencia, apasionados por lo que hacemos…”
Y tu cliente piensa:
“Vale… ¿y a mi quéí?”
📌 Error clásico: convertir tu web en tu currículum.
💡 Qué hacer en su lugar
Habla primero del problema de tu cliente, no de tu historia.
Tu experiencia importa, sí. Pero después de que la persona sienta que conoces su problema.
👉 Regla rápida:
Si tu web empieza con “yo”, “nosotros”, “nuestro equipo”… revisa ese texto.
2. No queda claro qué vendes (aunque tú lo tengas MERIDIANO)
Tú sabes perfectamente lo que haces.
El problema es que quién te vista no te conoce de nada, y tu web no lo explica bien.
Frases como:
- “Soluciones integrales”
- “Servicios personalizados”
- “Acompañamiento estratégico”
no significan nada para quien llega por primera vez a tu página.
💡 Qué hacer en su lugar
Explica qué haces, cómo lo haces, para quién y para qué, en una frase que entienda hasta alguien con sueño y el móvil en la mano.
Ejemplo:
“Diseño webs que convierten visitas en ventas, mejorando la comunicación de pequeños negocios que ya tienen tráfico pero no resultados.”
Claro. Directo. Sin humo.
3. Tu propuesta de valor está enterrada (o no existe)
La propuesta de valor no es un texto bonito.
Es la respuesta a esta pregunta:
👉 ¿Por qué debería elegirte a ti y no a otra web similar?
Si hay que hacer scroll, pensar mucho o investigar… mala señal.
💡 Qué hacer en su lugar
Tu propuesta de valor debe estar:
- Visible nada más entrar
- Escrita de forma concreta
- Conectada con un beneficio real (ventas, claridad, tiempo, tranquilidad…)
Si no se entiende en 5 segundos, no se entiende y créeme, quién te visita por primera vez no va a darte ni tan siquiera esos 5 segundos, se irá antes, te lo aseguro.
4. Diseñas para gustar, no para vender
Este punto duele, lo sé.
Pero muchas webs están pensadas para:
- Gustar a otros diseñadores
- Ganar premios
- Verse “muy pro”
y no para guiar a una persona hacia una acción.
💡 Qué hacer en su lugar
El diseño no está para decorar.
Está para dirigir la atención:
- ¿Dónde miro primero?
- ¿Qué hago después?
- ¿Dónde hago clic?
Si todo destaca, nada destaca.
5. No guías al usuario (esperas que adivine)
Botones poco claros.
Textos genéricos.
Cero jerarquía.
Muchas opciones.
Resultado: la persona entra, mira, duda… y se va.
💡 Qué hacer en su lugar
Dile exactamente qué hacer:
- “Reserva una llamada”
- “Descarga la guía”
- “Descubre cómo mejorar tu web”
No es ser pesado.
Es ser claro.
Ten presente, que al usuario SIEMPRRE hay que decirle qué quieres que haga. Te ha costado mucho que esa persona entre en tu web, no dejes que se vaya de allí sin tomar acción.
Tu cliente tiene dudas:
- ¿Esto es para mí?
- ¿Funcionará en mi caso?
- ¿Merece la pena la inversión?
Si tu web no responde a eso, no compra.
💡 Qué hacer en su lugar
Incluye:
- Preguntas frecuentes reales
- Casos prácticos
- Explicaciones sencillas del proceso
Menos promesas. Más contexto.
7. No hay coherencia entre diseño, mensaje y objetivo
Este es el error silencioso.
Diseño elegante + texto informal + objetivo confuso = desconexión total.
💡 Qué hacer en su lugar
Todo debe ir alineado:
- Diseño
- Palabras
- Estructura
- Llamadas a la acción
Una web que vende es una web coherente, no una web perfecta.
Conclusión: tu web no necesita un lavado de cara, necesita estrategia
Antes de cambiar colores, tipografías o hacer “otra web nueva”, pregúntate:
👉 ¿Mi web comunica bien?
👉 ¿Deja claro qué hago y cómo ayudo?
👉 ¿Guía a la persona hacia una acción concreta?
Porque cuando la comunicación funciona, el diseño empieza a vender.
Y ahí pasan cosas buenas.
