Voy a empezar fuerte:
me da igual si haces tu web conmigo
con otra persona, empresa, agencia o con un bicho bola.
De verdad. No me importa.
Lo que NO me da igual es que dentro de seis meses me escribas un mensaje igual o parecido a este:
“Oye, tengo un problema… no puedo tocar mi web porque no tengo acceso.”
Y no, no es una exageración.
Está pasando. Mucho. Demasiado.
Vamos a dejar esto claro desde el principio
👉 El Kit Digital NO es el problema.
El problema son algunas empresas que se han adherido a él y han visto una oportunidad maravillosa para hacer negocio… pero del feo.
El Kit Digital es una buena iniciativa.
Lo que NO es una buena iniciativa es registrar tu dominio y tu alojamiento a nombre de la agencia de turno —y no al tuyo— y convertir algo que debería ser de tu propiedad en moneda de cambio.
NO es buena iniciativa que te digan que, si no les sigues pagando, perderás tu web.
Y definitivamente, NO es buena iniciativa que te digan que “eso funciona así”, que “no te preocupes” o que “es lo normal”… mientras te atan con una cuerda invisible y te dejan claro que tu negocio no es del todo tuyo.
Porque cuando tu web no está a tu nombre, no tienes una web.
Tienes permiso temporal para usarla.
Y eso, en un negocio, duele.
Duele cuando quieres cambiar de proveedor.
Duele cuando el Kit Digital se acaba.
Y duele todavía más cuando descubres que algo que creías tuyo nunca lo fue.
Y ahora sí, nos metemos en el fango.
El dominio y el alojamiento SIEMPRE deben estar a tu nombre
Siempre.
Sin asteriscos.
Sin “ya lo gestionamos nosotros”.
Sin “no te preocupes por eso”.
El dominio es tu nombre en internet
Es tu marca. Tu identidad. Tu casa digital.
Si no está a tu nombre:
No es tuyo.
No lo controlas.
Y el día que quieras irte… no puedes.
Y aquí viene la parte incómoda.
Lo que está pasando (y que casi nadie te cuenta)
Este último año, con el Kit Digital, muchas empresas han registrado dominios y alojamientos a su nombre, no al del cliente.
¿El resultado?
Cuando termina el kit:
Te piden cuotas “de mantenimiento” infladas.
Te dicen que si no sigues pagando, la web deja de existir.
O directamente te ponen trabas para llevártela.
¿Legal?, si, técnicamente sí, ya que ellos son los amos y señores del dominio y el alojamiento.
¿Ético? Bueno… pues sinceramente, no mucho.
Y ojo: esto no pasa solo con el Kit Digital.
El kit solo ha acelerado una práctica que ya existía.
Y tú, que eres la bomba en lo tuyo pero los temas digitales te dan un poco igual pensarás:
“Pero es que yo no entiendo de dominios ni hosting…”
Perfecto.
No tienes nada que entender.
Lo que sí tienes que saber es:
👉 El dominio debe estar registrado con TU email
👉 El hosting debe estar contratado por TI (aunque alguien te ayude)
👉 Tú decides quién entra y quién sale
Punto. No hay más.
Igual que no pones tu casa a nombre de la constructora no puedes entregar tu web por «comodidad».
Es más, llámame loca, pero puedes pedir que esa persona o empresa que va a hacer tu web, te ayude con el registro. No es nada complicado, pero ya te digo que cuando alguien se niega a ponerlo a tu nombre… mala señal.
Te lo digo sin rodeos:
si una empresa insiste en que el dominio y el hosting estén a su nombre…
🚩 Red flag del tamaño de una sábana.
No es por ayudarte ni por simplificarte la vida.
Es por retenerte.
Una web bien hecha no necesita secuestros para que el cliente se quede.
Se queda porque funciona.
Cómo trabajo yo (y por qué te lo cuento aunque no me contrates)
Yo te ayudo a comprar el dominio.
Te explico qué hosting elegir según tu caso.
Y si quieres, lo gestiono contigo, pero a tu nombre.
Y si un día te vas, te vas con tu web bajo el brazo.
Prefiero clientes libres, informados y conscientes.
Porque el valor no está en retenerte,
está en que no quieras irte.
Y sí, quizás soy un poco pesada, pero no te haces idea de cuánta «terapia» tengo que hacer con clientes que me llegan «rotos» por la mala praxis de otros.
En resumen…
No hagas tu web conmigo si no quieres.
Hazla con quien tú quieras.
Pero no firmes nada, no aceptes presupuestos y no digas “sí” a nadie sin tener claro esto:
👉 Tu web es tuya.
Tu dominio es tuyo.
Tu alojamiento es tuyo.
Y ahora sí:
si después de leer esto quieres que lo haga yo, genial.
Y si no, también.
Pero al menos, que nadie te la cuele.
